⛟ Get them in 24/48h FREE from €65
❄️ Beers stored cold at 5-7ºC

Your cart

¿Por qué la cerveza hace espuma y por qué a veces desaparece enseguida?

La espuma de la cerveza se forma cuando el gas disuelto sale del líquido y queda atrapado en pequeñas burbujas. Para que esas burbujas permanezcan juntas, no basta con la carbonatación: hacen falta sustancias capaces de estabilizar sus paredes. Entre ellas se encuentran proteínas procedentes de la malta y compuestos del lúpulo que se concentran en la superficie de las burbujas y ayudan a mantener la estructura.

Por eso una cerveza puede levantar una corona enorme al servirla y quedarse casi sin espuma un minuto después. También puede ocurrir lo contrario: que forme una capa más discreta, pero persistente. Producir espuma y conservarla son propiedades relacionadas, no equivalentes. Los experimentos sobre el servicio de cerveza confirman que las condiciones que generan más espuma inicialmente no siempre producen una espuma más estable.

Y después está esa otra observación: la espuma desaparece casi por completo, pero queda una pequeña «isla» blanca en el centro del vaso. Al investigar los productos que se utilizan para reforzar la espuma aparece un nombre importante: Tetrahop, también conocido como tetra. Conviene conocer qué hace realmente antes de atribuirle cualquier resto de espuma que veamos.

De dónde salen las burbujas

Dentro de una lata o botella cerrada, parte del dióxido de carbono está disuelto en la cerveza bajo presión. Al abrir el envase, la presión disminuye y el líquido queda sobresaturado respecto a las nuevas condiciones: contiene más gas del que puede mantener en equilibrio. Parte de ese CO₂ comienza entonces a salir.

Las burbujas suelen crecer a partir de pequeñas bolsas de gas retenidas en irregularidades del recipiente o en partículas microscópicas, como fibras de celulosa. Ese mecanismo se llama nucleación. Explica las hileras de burbujas que parecen nacer repetidamente del mismo punto del vaso: no está empezando una nueva fermentación, sino que ese punto facilita la liberación del gas que ya estaba disuelto.

El vertido acelera la salida de gas, pero la cantidad de espuma visible en ese primer momento todavía no nos dice cuánto va a durar.

Por qué la espuma va desapareciendo

Una espuma recién servida está cambiando desde el primer segundo. Su evolución combina varios procesos, descritos en investigaciones sobre física de la espuma cervecera, como la tesis de A. D. Ronteltap en Wageningen University.

El primero es el drenaje: parte del líquido que hay entre las burbujas desciende y vuelve a la cerveza. Las películas que las separan se hacen más finas. También se produce un intercambio de gas entre burbujas de diferente tamaño, llamado desproporción: algunas crecen mientras otras se reducen.

Otro proceso es la coalescencia. En este caso se rompe la película que separa dos burbujas y ambas se unen. Cuando las roturas se extienden, la estructura pierde volumen y continuidad. Además, parte del gas termina escapando a la atmósfera. No es correcto describirlo simplemente como «la espuma se evapora»: el líquido drena, el gas se redistribuye y las películas se rompen.

La «islita» de espuma de la cerveza industrial: qué relación tiene con Tetrahop

La duda es concreta: después de beber o dejar reposar una cerveza, queda un pequeño islote compacto de espuma sobre la superficie. ¿Puede tener relación con un producto añadido para estabilizarla?

Tetrahop es relevante para esa pregunta porque su función está documentada: mejora la retención de espuma y su adherencia al vaso. Pero es necesario separar dos afirmaciones: que un producto refuerce la espuma y que una forma concreta permita identificar su presencia. La primera está respaldada por documentación técnica; la segunda necesita pruebas adicionales.

Qué es Tetrahop y por qué también se llama tetra

Tetrahop Gold es un producto comercial de BarthHaas formulado con tetrahidro-iso-alfa-ácidos, abreviados THIAA. Se obtiene a partir de extracto de lúpulo y contiene derivados de sus compuestos amargos. No es una variedad aromática de lúpulo, sino un ingrediente procesado con unas propiedades específicas. La documentación del fabricante recoge también «Tetra» entre sus denominaciones.

Su utilización no se limita a conseguir una corona más persistente. También contribuye al amargor y puede mejorar el cling o lacing: las marcas de espuma que quedan adheridas al cristal mientras bebemos. Esas marcas de la pared son distintas de una isla flotando sobre el líquido.

Los tetrahidro-iso-alfa-ácidos también presentan resistencia frente a la degradación que origina el característico defecto por luz. Eso no significa que añadir tetra convierta automáticamente cualquier cerveza en inmune a la exposición: la ficha técnica exige tener en cuenta los demás compuestos de amargor presentes.

¿La isla demuestra que una cerveza lleva tetra?

No permite demostrarlo por sí sola. Las fichas técnicas consultadas describen mejoras en persistencia y adherencia, pero no presentan la formación de una isla central como un método para identificar el producto.

La distinción se entiende bien en la documentación de Hopsteiner, otro fabricante de este tipo de extractos. Para determinar los tetrahidro-iso-alfa-ácidos en cerveza, indica un análisis mediante cromatografía líquida de alta eficacia, o HPLC. Para evaluar la espuma, describe otros métodos que miden su estabilidad o adherencia. Son mediciones diferentes: una estudia compuestos químicos; la otra, el comportamiento de la espuma.

Por tanto, una espuma especialmente persistente es compatible con el efecto del tetra, pero su aspecto no basta para atribuirlo a una cerveza concreta. Y un análisis que detecte THIAA identificaría esos compuestos, no necesariamente una marca comercial determinada.

La respuesta útil a quien busca «isla de espuma cerveza industrial» no es ignorar el Tetrahop ni afirmar que cualquier islote lo delata. Es explicar que el producto existe, que modifica la retención y que la observación del vaso no sustituye la información del fabricante o un análisis.

Tetrahop no es lo mismo que E405

El E405 es alginato de propilenglicol, una sustancia diferente. También se emplea en productos destinados a estabilizar la espuma: Drifoam, de Lallemand, es un ejemplo comercial basado en ese ingrediente, procedente de un derivado del ácido algínico.

La confusión resulta comprensible porque ambos pueden ayudar a mantener espuma, pero no son nombres intercambiables. Tetrahop es un producto de lúpulo; E405 identifica otro compuesto. Cuando la pregunta se refiere al «tetra» o al derivado del lúpulo, responder únicamente con alginato deja fuera el producto que se estaba buscando.

Mucho dry hopping no garantiza una espuma más duradera

En una tienda especializada en craft, esta cuestión importa especialmente. Una IPA puede contener una carga enorme de lúpulo y, aun así, retener menos espuma que otra menos lupulada. El efecto no depende solamente de cuánto lúpulo se incorpora, sino también de su variedad, del momento de utilización y del tiempo de contacto.

Un trabajo de John Paul Maye, Robert Smith y Jeremy Leker, investigadores de Hopsteiner, publicado en BRAUWELT International en 2018, estudió precisamente el efecto del dry hopping. En sus pruebas, aumentar la dosis de Cascade o prolongar el contacto podía reducir la estabilidad de la espuma. Pero el resultado no fue idéntico con todas las variedades: Apollo y Eureka! mejoraron la estabilidad en determinadas condiciones del ensayo.

Otro estudio, publicado en BrewingScience en 2019 por Cocuzza y colaboradores, trabajó con una pale ale dividida en recipientes a los que se añadieron cantidades crecientes de Cascade T90. Los investigadores observaron una disminución de la estabilidad de espuma y de los iso-alfa-ácidos, junto con cambios en otros parámetros, como el pH y los polifenoles. Son resultados de una cerveza y un protocolo concretos, no una condena general del dry hopping.

Lo relevante es que el dry hopping no consiste simplemente en sumar aroma a una cerveza que permanece inalterada. Puede modificar su composición y retirar parte de determinados compuestos mediante la interacción con el material vegetal. Por eso la idea «más lúpulo significa mejor espuma» no describe bien lo que sucede en una IPA intensamente lupulada.

Tampoco sirve sustituirla por «los aceites del lúpulo destruyen la espuma». Los resultados diferentes entre variedades muestran que esa explicación es demasiado simple. El trabajo de Maye y colaboradores incluso comprobó que los tetrahidro-iso-alfa-ácidos podían recuperar la estabilidad perdida después del dry hopping. El tetra, por tanto, también aparece en investigación dirigida a problemas de elaboración relevantes para cervecerías craft.

El color oscuro y el cuerpo no aseguran una buena retención

Una cerveza densa puede dar la impresión de que debería sostener una espuma igualmente densa. Sin embargo, cuerpo, color y estabilidad de espuma no son la misma propiedad.

Combe, Ang y Bamforth compararon distintos productos de cereal en un estudio publicado en Journal of the Science of Food and Agriculture. Encontraron diferencias importantes: la malta de trigo mostraba características favorables, mientras que algunas maltas crystal presentaban componentes con un efecto neto negativo. Los extractos de malta negra y cebada tostada, por su parte, podían ofrecer buenas propiedades espumantes.

Ese resultado ayuda a evitar dos simplificaciones: que cualquier malta especial mejore la espuma y que un ingrediente muy tostado necesariamente la perjudique. Importa su composición, no únicamente su color o la intensidad de sabor que aporta.

Además, el alcohol y determinados lípidos pueden reducir la estabilidad. Eso no significa que todas las cervezas de alta graduación deban perder la corona inmediatamente, sino que la receta reúne factores que pueden favorecerla o dificultarla al mismo tiempo. Evaluar una imperial stout únicamente por comparación con una cerveza ligera ignora parte de ese equilibrio.

No existe una única «proteína de la espuma» que lo explique todo

Una investigación publicada en Physics of Fluids en 2025 examinó las películas que separan las burbujas en diferentes cervezas. Encontró mecanismos de estabilización distintos: las propiedades mecánicas de la superficie tenían un papel importante en unas muestras; en otras, también intervenían movimientos de líquido asociados a diferencias de tensión superficial.

El estudio relacionó esos comportamientos con las proteínas presentes y sus modificaciones, incluida la LTP1. La idea útil no es memorizar una sigla: es comprender que la cantidad total de proteína no explica por sí sola la persistencia. Su estado y su comportamiento en la superficie de las burbujas también importan.

El vaso puede cambiar el resultado de una misma cerveza

Una cerveza puede llegar bien elaborada y perder la espuma por lo que encuentra en el recipiente. Restos de grasa, aceite, detergente o productos de limpieza pueden alterar la estabilidad aunque el vaso parezca transparente y no tenga manchas evidentes. Por eso Cicerone distingue entre un vaso visualmente limpio y uno adecuado para el servicio cervecero.

Una comprobación orientativa consiste en mojar el interior y vaciarlo. El agua debería escurrir formando una película continua. Si se recoge en gotas o deja recorridos irregulares, conviene revisar el lavado. Las burbujas adheridas de manera irregular a las paredes también pueden advertir de residuos, aunque ninguna observación aislada sustituye una buena limpieza.

En casa, lavar los vasos junto con platos grasientos puede introducir contaminación. Secarlos con un paño tampoco siempre ayuda: el tejido puede transferir aceites o fibras. La guía doméstica de Cicerone recomienda cuidar el lavado y el aclarado y dejar secar la cristalería al aire.

Para investigar una pérdida de espuma inesperada, merece la pena hacer una comparación sencilla: servir la misma cerveza en dos vasos iguales, uno preparado como de costumbre y otro lavado y aclarado cuidadosamente. Mantén parecidos la temperatura, el volumen y el vertido. Si el comportamiento cambia de forma consistente, tendrás un motivo para revisar la cristalería.

Esa comparación no detecta tetra ni evalúa toda la calidad de la cerveza. Sirve para comprobar una variable que suele pasarse por alto.

La temperatura y el vertido también cuentan

Una cerveza demasiado caliente puede liberar gas con más facilidad durante el servicio y producir una gran cantidad de espuma inicial. En el trabajo experimental de Lyu y colaboradores, publicado en Physics of Fluids, una mayor temperatura y presión de servicio favorecieron la formación de espuma, pero no necesariamente su estabilidad. Una salida de gas muy intensa y una corona persistente no son lo mismo.

Para muchas cervezas envasadas, un punto de partida razonable es inclinar el vaso unos 45 grados, verter inicialmente por la pared y enderezarlo progresivamente. La intensidad final se ajusta a cómo responde la cerveza. No hace falta imponer exactamente la misma altura de espuma a productos con carbonataciones y características distintas.

El vaso congelado tampoco es una solución universal. La documentación de servicio de Cicerone advierte de que puede generar espuma excesiva, enfriar demasiado la bebida y conservar residuos congelados de productos de limpieza. La escarcha no sustituye al lavado.

El objetivo no es impedir que aparezca cualquier burbuja ni llenar medio vaso de espuma. Es servir de manera controlada y adaptar el gesto a la cerveza que tienes delante.

Qué nos dice la espuma y qué no

La espuma aporta información, pero hay que formular bien la pregunta. «¿Por qué esta cerveza pierde hoy la corona enseguida?» permite investigar el vaso, la temperatura, el servicio o una diferencia entre lotes. «¿Es mala porque tiene poca espuma?» intenta resumir demasiadas variables en una sola observación.

Tampoco conviene usar el término craft para justificar cualquier comportamiento inesperado. Una espuma que desaparece inmediatamente puede merecer una revisión. Lo que no permite es decidir, sin más datos, dónde está el problema.

Con Tetrahop sucede algo parecido. Saber que existe ayuda a entender por qué la persistencia de la espuma puede ajustarse tecnológicamente. No autoriza a identificarlo por una isla blanca, ni a suponer que todas las cervezas industriales lo llevan o que ninguna cervecería craft puede utilizarlo.

La distinción importante es entre observar y demostrar. Podemos observar una corona compacta, restos adheridos al cristal o un pequeño islote central. Para explicar su origen necesitamos algo más que su forma.

Previous post
Next post
Back to Articles about craft beer